- La importancia de las compensaciones económicas en las uniones convivenciales.


UTSUPRA

Editorial Jurídica | Cloud Legal
El sistema legal multifuero lider.
Regístrese para recibir el Newsletter de Novedades
AYUDA DE USO - ACCEDA AL TEXTO









Doctrina | Origen: Argentina : Fecha 02/09/2017. Citar como: Protocolo A00399419595 de Utsupra.

La importancia de las compensaciones económicas en las uniones convivenciales.



Ref. Doctrina Especial para Utsupra. Derecho de Familia. La importancia de las compensaciones económicas en las uniones convivenciales. Por Claudio A. Belluscio. Etiquetas: #NCCC // Cantidad de Palabras: 2046 Tiempo aproximado de lectura: 7 minutos


Compartir este Artículo:

La importancia de las compensaciones económicas en las uniones
Por Claudio A. Belluscio


El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación no contempla una presunción respecto a que los bienes adquiridos durante la convivencia son gananciales, como sí lo hace esta nueva legislación para los cónyuges, en su art. 466 (salvo prueba en contrario), si se sigue el régimen de comunidad y no se opta por el de separación de bienes.

En consecuencia, el problema que se plantea es que, cesada la unión convivencial, si los bienes registrables que se habían adquirido a título oneroso han quedado inscriptos a nombre de uno sólo de convivientes o si los bienes muebles quedaron en posesión de uno sólo de ellos, surge un problema para el otro integrante de esta unión —a cuyo nombre no están inscriptos o no los posee— ya que, a diferencia de la unión matrimonial, no hay presunción de que esos bienes fueron adquiridos por ambos.

Es decir, que —en estas uniones— la presunción de participación en dichos bienes, si los mismos han sido inscriptos o se poseen por uno solo de sus integrantes, se reputarán como pertenecientes a éste.

Para enmendar estas situaciones, que son muy frecuentes cuando de este tipo de uniones se trata, se han planteado —en sede judicial— distintos remedios tendientes a que el conviviente perjudicado pueda participar de los bienes adquiridos durante la convivencia, recurriendo a algunos institutos del derecho civil: la existencia de una sociedad de hecho, una comunidad de bienes o intereses, un enriquecimiento sin causa o una interposición de persona.

Al respecto, cabe destacar que la doctrina y jurisprudencia han recurrido a distintas construcciones jurídicas a fin de solucionar los conflictos que surgen como consecuencia del cese o extinción de la unión convivencial en materia de los bienes adquiridos durante su vigencia.

Se trata de la discusión acerca del encuadre jurídico que puede darse a los bienes que los miembros de la unión han adquirido durante la convivencia, y una solución a la titularidad y al reparto de esos bienes, sin que exista una opinión unánime al respecto.

a) Sociedad de hecho.

Bajo la vigencia del anterior Código Civil, los integrantes de estas uniones no matrimoniales tenían posibilidad de formar todo tipo de sociedades, aunque —en la práctica— la más habitual era una sociedad de hecho.

Ninguna disposición legal prohibía a los integrantes de estas uniones constituir una sociedad de hecho entre ellos, pero aunque la misma se hubiere —realmente—constituido, por lo general —y debido a la relación afectuosa entre ambos— no se formalizaba por escrito.

Por lo tanto, a esa sociedad de hecho que se alegaba —en sede judicial— había que probarla por otros medios.

Es que, para la postura mayoritaria de la doctrina y la jurisprudencia, este tipo de unión en nada influye para reputar constituida una sociedad de hecho.

Es decir, que aunque se hubiera acreditado este tipo de unión no por ello se presumía que hubiese existido una sociedad de hecho durante la misma.

b) Comunidad de bienes e intereses.

Al igual que sucedía con la sociedad de hecho, una postura mayoritaria estimaba que la sola conformación de una unión convivencial no presumía una comunidad de bienes e intereses , debiendo —por lo tanto— probarse

c) Enriquecimiento sin causa.

Este es otro instituto que ha sido invocado para enmendar estas injustas situaciones que pueden darse al momento de la distribución de bienes, una vez cesada la convivencia, al estar todos los bienes registrables inscriptos a nombre de uno sólo de los convivientes aunque se hayan adquirido con el aporte de ambos.

Si nos encontramos ante la inexistencia de un vínculo societario, el enriquecimiento de uno de los convivientes —logrado sobre los aportes del otro— se podrá reclamar por enriquecimiento sin causa.

d) Interposición de personas.

Invocar la interposición de personas, es otro de los medios que puede utilizar el conviviente perjudicado para demostrar que los bienes que figuran adquiridos por el otro, en realidad, lo fueron para ambos o, directamente, para él.

Pero, para aceptarse esta interposición de personas, el conviviente que pretenda que los bienes adquiridos por su pareja pertenecen a ambos, debe probar que los dos aportaron dinero para comprarlos o que fueron producto del esfuerzo compartido, regla que también se aplica si los bienes adquiridos se registraron a nombre de uno de ellos, en cuyo caso, el otro deberá acreditar que contribuyó con aportes al concretarse la compra” .

Es importante mencionar este instituto, porque —junto con el enriquecimiento in causa— se encuentra expresamente contemplado en la segunda parte del art. 528 del CCCN para solucionar los problemas que, al momento del cese de la unión convivencial, puede dar lugar la distribución de bienes adquiridos durante la convivencia.

e) Condominio.

En los últimos tiempos, podemos observar que de los precedentes jurisprudenciales se desprende la invocación de un condominio, a fin de justificar la petición de la coparticipación en los bienes adquiridos durante la unión convivencial.

Sin embargo, no siempre ha sido admitida esta figura jurídica con tal finalidad.

f) Las compensaciones económicas. Su importancia frente a la inexistencia de la presunción de ganancialidad en las uniones convivenciales.

En nuestro derecho, y referido a las uniones convivenciales, las compensaciones económicas se encuentran reguladas en los arts. 524 y 525 del CCCN.

Dice el art. 524: “Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Ésta puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado que no puede ser mayor a la duración de la unión convivencial.

Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto decida el juez”.

En tanto, el art. 525, determina: “El juez determina la procedencia y el monto de la compensación económica sobre la base de diversas circunstancias, entre otras:

a. el estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y a la finalización de la unión;

b. la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos y la que debe prestar con posterioridad al cese;

c. la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos;

d. la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del conviviente que solicita la compensación económica;

e. la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro conviviente;

f. la atribución de la vivienda familiar.

La acción para reclamar la compensación económica caduca a los seis meses de haberse producido cualquiera de las causas de finalización de la convivencia enumeradas en el artículo 523”.

En materia de uniones convivenciales, la compensación económica será la mejor herramienta a que nos faculta el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación para paliar la falta de presunción de ganancialidad en materia de régimen patrimonial de las unión convivencial, una vez que ésta ha cesado.

Es decir, que producido el cese de la unión convivencial para paliar la falta de presunción de ganancialidad de los bienes adquiridos durante dicha unión, si hay un desequilibrio económico entre ambos convivientes nos valdremos de las compensaciones económicas en primer lugar, antes de intentar con los otros institutos que hemos analizado (sociedad de hecho, comunidad de bienes o intereses, condominio, enriquecimiento sin causa o interposición de persona).

Es que, con la finalidad de que ambos convivientes participen de los bienes adquiridos durante la unión convivencial (cuando lo fueron con aportes de ambos) a través de la compensación económica, lo que tendremos que demostrar, es que existe un desequilibrio económico objetivo entre ambos integrantes de la unión convivencial.

Pero, a diferencia de los otros institutos que hemos citado, no tendremos que acreditar los aportes de cada conviviente para la adquisición de esos bienes, ni que uno se benefició económicamente en detrimento del otro, o que el convivente a nombre de quien están inscriptos los bienes no tenía los fondos pecuniarios para adquirirlos.

Por lo tanto, la primera alternativa será pedir una compensación económica para aquel convivente que, pese a haber aportado por igual para la adquisición de los bienes durante la unión convivencial, ha quedado en una posición económica muy desfavorable, al estar todos los bienes adquiridos durante tal unión a nombre del otro.

Si en sede judicial, nos deniegan el pedido de compensación económica, recién —entonces— intentaremos recomponer esa situación de injusta disparidad económica a través de los restantes institutos enumerados (sociedad de hecho, comunidad de bienes o intereses, condominio, enriquecimiento sin causa o interposición de persona), los cuales, sin duda, requerirán una probanza bastante más difícil de acreditar.

Por ello, recomendamos acudir a la compensación económica para solucionar la problemática que hemos explicitado en este trabajo y, por lo tanto, nos alegramos que haya sido contemplada en la actual normativa para las uniones convivenciales.


Claudio A. Belluscio.
Abogado, egresado de la Universidad del Salvador (USAL). Especialista en Derecho de Familia, título de postgrado emitido por la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Socio Honorario del Círculo de Abogados, Funcionarios, e Investigadores del Derecho de Familia de la ciudad de Rosario. Autor de más de treinta libros y de diversas obras en coautoría. Autor de numerosos artículos de doctrina para revistas de la especialidad. Disertante en diversas conferencias y cursos, brindadas/os en la Ciudad de Buenos Aires y en varias provincias de nuestro país. Docente de posgrado en la Actualización en Derecho de Familia y Sucesiones, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de posgrado en la Actualización en Derecho Procesal de Familia, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de posgrado en la Actualización en Abogado del Niño, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de posgrado en la Especialización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Docente de posgrado en la Actualización en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia, Facultad de Derecho de la Universidad de Morón (UM). Docente de posgrado en la Actualización del Código Civil y Comercial en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).Docente de posgrado invitado en la Especialización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Docente de posgrado invitado en el Curso de Actualización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Argentina, sede Rosario. Docente de posgrado invitado en el Curso de Actualización en Derecho de Familia e Infancia, Facultad de Derecho de la de la Universidad Católica Argentina, Sede Paraná. Docente de posgrado invitado en la Escuela de Capacitación del Poder Judicial de Entre Ríos. Ex docente de posgrado en la Maestría en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ex docente de posgrado en la Actualización de Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ex docente de posgrado en la Escuela de Postgrado del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF). Ex docente de grado de Derecho de Familia y Sucesiones de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).





Cantidad de Palabras: 2046
Tiempo aproximado de lectura: 7 minutos



Compartir este Artículo::

Fuente | Autor: (c) 2000 - 2015 - Utsupra.com. UTSUPRA DATA UDSS S.A. - Todos los Derechos Reservados. Prohibida su reproducciòn total o parcial sin el consentimiento expreso del editor. /(c) 2000 - 2015 - Utsupra.com. UTSUPRA DATA UDSS S.A. - Todos los Derechos Reservados. Prohibida su reproducciòn total o parcial sin el consentimiento expreso del editor.









Inicio | Jurisprudencia Sumariada
Fallos Completos | Valor UMA
Nuevo Código Civil y Comercial
Leyes Laborales Principales
Destacadas | Privado y Central
Penal | Laboral | Modelos
Doctrina | Notarial Internacional

Liquida LCT/S.Dom. | Liq 22250 | Liq ART Mendez
Liq Horas Extras (NUEVO) | Indice RIPTE

NUEVOS Registro URLs | Registro Lista Causas/Año

Remates | Edictos | Tributario | Societario
Agenda Contactos | Agenda Audiencias
Carpetas Causas Caducidad | Mis Documentos

CONVENIOS CPACF | CASI | CALZ











Navegación::
Inicio Utsupra.com   |   UTDOC   |   UTSEG | Sitios Web Utsupra para Abogados
Recupero de clave y de enlace Web en su e-mail
INICIO   |   SUSCRIBIR   |   CONTACTENOS   |   Destacadas

Bases de Modelos   |   Edictos   |   Alertas de Edictos

Privados | Penal   |   Laboral   |   Administrativo | Notarial   |   Notarial Internacional

Definición de Políticas de Privacidad Utsupra.com


Canales:

www.utsupra.com
facebook:: www.facebook.com/utsupra
twitter:: www.twitter.com/utsupracom

Atención al Cliente y Ventas::
011 - 6040 - 1111 int. 1 (L a V 10 a 18 hs)




Listado de Noticias






(c) 2000 - 2013 UTSUPRA DATA UDSS S.A. | www.utsupra.com | Todos los Derechos Reservados | Prohibida la reproducción total o parcial. Permiso del Editor requerido para la trasncripción de contenidos.